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miércoles, 15 de enero de 2014

Acebuche marbellí EL JAMÓN. Primer trabajo de madera.

Hola de nuevo, amigos.

Este mes de enero está siendo productivo, y aquí tenéis una nueva entrada antes del periodo que me doy entre entrada y entrada.

El árbol que os presento hoy es un acebuche, recuperado en la zona de Marbella por mi amigo Vicente Cabral, con el que llevo trabajando un tiempo en el diseño de sus árboles, tras conocerlo en casa de otro buen amigo, Fernando Veas, de Chipiona.

En las reuniones que tenemos en Chipiona le pusieron de cachondeo EL JAMÓN, y he querido mantenerle ese nombre. Realmente hay algunas vistas en las que parece totalmente un jamón, je, je. Se trata de una de las dos partes de las que se componía un gran acebuche, y la otra parte tiene también un movimiento muy atractivo, ya lo trabajaremos más adelante.


Como siempre, unas cuantas fotografías para reflejerar el "antes", y de paso ir analizando las posibilidades de este ejemplar. Destaca sobre todo la gran cantidad de madera muerta, más en este frente, aunque mucha corteza se secó tras la recuperación y quedaba casi en su totalidad por el otro frente.

Había una zona abultada de madera sin ningún interés, y algo de la vena viva se veía desde este ángulo. Había también que sanear la madera y retirar la más deteriorada. Este es el frente que había elegido Vicente.
                          
 La zona menos atractiva, donde se unía con la otra parte del árbol original. Algunos brotes salían de esta zona.
                          


Por este lado, donde comienza a verse la corteza viva, dan ganas de coger el cuchillo jamonero y empezar a cortar lonchas.


Lo primero que me planteé fue comenzar a eliminar defectos y a intentar sacar algo interesante de toda la madera muerta de la que disponía. Armado de maza y gubias comencé a ir eliminando madera, intentando crear zonas de diferente nivel, siguiendo las vetas de la madera, que en fresco se aprecian muy bien. Esta  madera es muy dura, y hay que aplicarse a fondo. ¡Algún mazazo me pego siempre en la mano izquierda!, y mira que siempre pienso a posteriori que debería haberme protegido con guantes. Cuando estoy con los amigos de Chipiona siempre paro al tercer mazazo.


La segunda zona en la que me centré fue en el ten-jin, muy largo, así que con las tenazas parte troncos, lo rebajé unos 20 cm, a la vez que fui mostrando algunas zonas interesantes escondidas en el interior del mismo, trabajo obra de las termitas y los hongos descomponedores. Siempre de gran ayuda. También eliminé a lo basto la corteza muerta, y delimité la vena viva.
 Un detalle de lo que encontré al eliminar parte de la madera de la parte posterior, siempre según la elección de Vicente.

Había zonas interesantes, huecos, y se intuían más huecos en el interior, pero de momento no profundicé más. Era una primera aproximación.


A continuación, ya con dremel y gubia triangular, fui eliminando las huellas del trabajo anterior, puliendo detalles y dando algo de textura donde no la había. Cada vez me gusta más esta gubia, de la que tengo dos modelos. Después un poco de trabajo con cepillos metálicos y a otra cosa, mariposa.


En algunos huecos quedaban las huellas de la intervención de las termitas en forma de excrementos, como pequeñas pelotillas oscuras (grumitos).




Fue un largo día de trabajo, y hasta se me hizo de noche, pero quería terminar y aplicar polisulfuro. Terminado este primer envite, eliminé los brotes innecesarios y puse un poco de alambre para ir dando forma a las ramas. El frente que más me convencía era la espalda para Vicente, y tras eliminar parte del sustrato, observé un movimiento interesante en la parte viva, e inclinando un poco con ayuda de calzos de madera, pensé una posible solución al diseño.



Al día siguiente me decidí a trasplantar. El sustrato para recupera de Vicente lleva mucha turba, y drena muy mal, así que como es mi costumbre, lo planté en mi sustrato a base de akadama de grano grueso y volcánica. Un maceta disponible le daba un plus, así que fijé bien el árbol y a observarlo un par de días, que siempre vienen bien antes de proseguir. 

Eligiendo este frente perdía mucha madera muerta interesante y natural, pero cuando observo el conjunto, me convence más. Un detalle a mejorar era lo abultado de la vena viva en la parte media superior, así que la maza entró de nuevo en escena y abrí una ventana de madera muerta. Posteriormente, armado de nuevo con las tenazas parte troncos, fui eliminando lascas de madera sin textura y mostrando la interesante textura interior, además de muchos pequeños nuevos huecos, de madera carcomida. También retoqué algo el jin, haciéndolo más delgado, y para terminar, de nuevo a eliminar las huellas del trabajo con la gubia triangular y los cepillos.


Terminado el trabajo, y de momento ya ha sido suficiente el peso de madera eliminado, al estudio fotográfico. Ahora sin palabras, os muestro detalles del resultado del mismo:











Y para terminar, las cuatro caras del JAMÓN, presentado en una bonita mesa confeccionada por mi buen amigo Rosendo Martínez:




Y eso es todo de momento.

Muchas gracias de nuevo, Vicente.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.

6 comentarios:

arbolito dijo...

Buen trabajo del antes y el después, seguiremos evolución y gracias por compartir.
Un abrazo

Puesto de alba dijo...

Hola Juan Antonio, como siempre un gran trabajo, buen modelado de madera, aunque del jamón solo ha quedado el hueso, una pregunta: ¿ como son la gubia triangulares que usas con la dremel?
Estaremos atentos a nuevas evoluciones.. Un saludo

Steve Moore dijo...

Magnífica la impresión de antigüedad. Un saludo

Juan Antonio Pérez González dijo...

Muchas gracias, Pepe. Por aquí la mostraré.

Un abrazo.

Juan Antonio Pérez González dijo...

Hola Puesto de alba, je, je.

Las gubias son de varios tipos, consulta esta página:

http://www.samurai.nl/?&m=s&t=P&p=SAMJUN&pid=1416172194115580982

Un saludo.

Juan Antonio Pérez González dijo...

Muchas gracias, Steve.

Un saludo.

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