Latin quote of the day

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL CARTHAGINÉS: Cirugía estética y tres diseños.

Hola amigos,

esta entrada se la quiero dedicar a un buen amigo, Mario Ruíz  González, "Pipote", muy conocido por los buenos aficionados a los ullastres por su larga trayectoria como recuperador y buen aficionado al bonsái. Lo conocí en casa de otro gran amigo, Erasmo García, y aparte de su buenos conocimientos en bonsái, lo que más me gustó de él fue su magnífica caldereta de cordero, je, je.

Aprovechando su invitación a visitar Entrerríos, su patria chica, me acerqué a recoger algunos pequeños ullastres que le había encargado. Material virgen para trabajar. Él le puso el nombre al contarme que le recordaba una cara de Carthaginés, je, je. Así es como lo recogí, tras su segunda brotación después de la recuperación:

 Esa cara era el principal problema para diseñarlo, ya que la conicidad invertida que tenía no era muy apropiada para transformarlo en bonsái, pero desde el principio vi la posibilidad de aprovechar los huecos de los ojos para, comiéndole algunas zonas, obtener un tronco más sinuoso. Es una cosa que aprendí de los trabajos de mi amigo Erasmo, sobre todo el que le realizó a mi Caracol, "menos es más":

(Fijaros en la piedra incrustada en el tronco)



Inspirándome en ese trabajo de madera, eliminé virtualmente zonas del tronco para hacerme una idea de como trabajarlo, y este fue el resultado:
Las macetas también son para mi motivo de inspiración, y hace un tiempo adquirí esta kurama de María José González, que no tenía inquilino. Quería ver como era el nacimiento del tronco, así que lo saqué de la maceta y lo reposicioné en la kurama, casi sin tocar raíces. Por cierto, estaba muy bien enraizado, lo que habla muy bien del cultivo de Mario. Añadí una buena capa de akadama gruesa como drenaje y sujeté muy bien el árbol para que no se moviera con el trabajo que pensaba realizarle.


No era un trabajo muy complicado, pero si se necesitaba precisión para no dañar zonas importantes. La parte superior del tronco la moldeé con la parte troncos y para abrir el canal que separara la zona de la derecha utilicé una fresa triangular que me permitía ser preciso y poco agresivo.


Una vez separado por completo quedaba proteger con pasta selladora el nuevo labio, que saneé en toda la periferia del nuevo lateral del tronco con ayuda de un escalpelo:



 Tras el trabajo consideré levantar un poco todo el conjunto, que se venía en exceso hacia el frente, y de esta manera mostrar con más claridad la separación creada:


Aproveché para ir modelando con alambre las ramas disponibles y le realicé la fotografía de rigor. Ya había cambiado bastante su imagen, y aunque la cara había desaparecido, permanecerá en su nombre de CATHAGINÉS:


Quedaba dibujar un poco como podría ir evolucionando en el futuro, y una opción era construir la copa a partir del extremo terminal, marcando más movimiento en el tronco. Lógicamente tendría que eliminar el triángulo superior del tronco para que la vena viva fuese disminuyendo progresivamente de grosor. Algo parecido a este diseño podría ser factible:


Girando ligeramente el tronco hacia la derecha se ve mejor la parte izquierda de la kurama y se disimulan los bultos de la parte media del tronco, que tendré que arreglar en un futuro. Sobre esta imagen realicé un diseño más tradicional:


Una copa voluminosa y una primera rama que es la que marca el movimiento del árbol. Perdemos dinamismo en el tronco pero ganamos en fuerza en el conjunto. Típica imagen de un árbol viejo y fuerte:

Pero este árbol tiene una parte trasera muy llamativa. Hay que ir creando puntos de interés en esa madera y solucionar el problema de la derecha del tronco, aumentando más el shari en esa zona y profundizando y abriendo huecos que hagan más llamativa a la madera muerta. Esta zona había sido limpiada por Mario, pero necesita más carácter que irá apareciendo en las intervenciones futuras.


Es posible aprovechar esta imagen como frente ya que vemos el nacimiento de la vena viva, y la imagen resultante es muy dramática. El diseño que he realizado enfatiza el movimiento marcado por la primera rama y en términos generales es el que más me gusta. Es una de las premisas que se me quedaron de mis charlas con Erasmo, mostrar siempre la madera muerta en los ullastres. Por otra parte, utilizar de esta manera la kurama permite ver la calidad de la creación de María José, y no me disgusta en absoluto, aunque no sea muy correcto.


Bueno, ahora es el ullastre el que tiene que trabajar, lo he puesto decorando mi porche acristalado, donde la buena temperatura que aún gozamos por Cádiz le permitirán recuperarse del trabajo antes de que lleguen los fríos.
Y para despedirme, la cara de felicidad que tiene Mario cuando se encuentra en su tierra extremeña de cañas con los amigos. ¡Eres un fenómeno!. Un abrazo.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.


14 comentarios:

Fran Bonsai dijo...

Que bonita la Kurama!!!...Pues a mi me gustan los tres diseños... pero si me tengo que decantar por uno... sería el primero. La textura de esta planta así como el diseño que le has dado me hacen ver un árbol viejo, lleno de historia y con el primer diseño se refuerza esa imagen...

Un abrazo.

Carthago dijo...

Gracias Fran.

María José tiene unas manos increíbles para las kuramas. Siempre he sido un enamorado de su trabajo.

Los tres diseños tienen su lógica, es cuestión de gustos. A mí me sigue convenciendo más el tercero.

Un saludo.

Ishi Kasai dijo...

Yo, al igual que Fran me quedo con el primer diseño. La kurama es espectacular.
Un abrazo

Cristian Salcedo dijo...

Hay que ver que buen hojo tienes a la hora de trabajar la madera y deshacerte de ella. La kurama es impresionante y en conjunto con el 1º y 3º diseño son una pasada.

Saludos.

arbolito dijo...

En el primero, solo se ve maceta y tronco (pero sin desmerecer), el segundo no se aprecia la madera por lo que no se valora su todo pero está más equilibrado maceta-árbol, el tercero me da el impacto de la maceta antes que el árbol, es lo que yo veo....

El tercero que se vea madera y beta viva y la kurama con el ala más atrás y un poco más de follaje.

Que lo disfrutes y yo que lo vea.

Un abrazo maestro.

Daniel Torres dijo...

Difícil dilema, la verdad, pero seguro que con lo que elijas aciertas.Quizá me inclinaría por la opción mas tradicional.
La kurama es un lujazo.
Un abrazo

Antonio Gutierrez Marquez dijo...

Me encanta lo que ha salido de lo que parecía un tocho.

Para mi gusto, el diseño que más transmite, por su dinamismo, la historia de crecimiento con sufrimiento y adversidades que cuenta la madera muerta y la naturalidad (no es habitual ver olivos y acebuches en semicascada en la naturaleza, ya que para protegerse tienden a crecer en "bolita") es el último.

Sólo una pregunta: ¿No hubiera sido mejor hacerle todos los trabajos en la maceta de cultivo, para pasarlo a la kurama una vez recuperado de las operaciones?

De todas formas, sigo todos tus trabajos, que me encantan.

Un saludo.

Antonio Gutierrez Marquez dijo...

Me encantan los tres diseños, pero el que más me gusta es el tercero, por el dinamismo y dramatismo que transmite la madera muerta, que habla de una vida llena de vicisitudes.

Solo una pregunta: ¿No hubiera sido mejor hacer todos los trabajos en la maceta de cultivo, y pasarlo a la kurama una vez recuperado de las operaciones?.

Un saludo.

Carthago dijo...

Gracias Ishi. Dos votos para la primera.

Carthago dijo...

Gracias Cristian. Tres votos primer diseño y uno para el tercero.

Carthago dijo...

Gracias arbolito. Dos votos para el tercero. Buenas apreciaciones que se valorarán. Un saludo.

Carthago dijo...

Gracias Daniel. Un voto para el segundo, si no he comprendido mal tu voto.

Carthago dijo...

Gracias Antonio. Con el tuyo van 3 votos para el tercero.

Sobre tu pregunta tienes toda la razón y es lo que se hace habitualmente cuando has tenido el árbol en tu poder con anterioridad y sabes lo que hay enterrado y como se sujetó el árbol a la maceta.

Yo tengo por costumbre trasplantar, aunque sea solo un cambio de maceta, para descubrir un poco el tachiagari, que en este caso me ofreció una nueva curva que estaba oculta, y de paso, sujetar con la ayuda de un tornillo un buen alambre en esa zona. Lo primero es fijar bien el árbol, y entonces lo puedes trabajar sin miedo.

Un saludo.

Carthago dijo...

A día de hoy van 3 votos para el primero, 1 para el segundo y 3 para el tercero (no vale votar dos veces, Antonio, pillín!).

Un saludo.

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