Hola amigos.
Esta es la tercera y última entrada de este ullastre, "El Menesteo". Algo de su historia ya conocéis por este blog, y podéis recordar los trabajos anteriores pinchando en la etiqueta correspondiente.
Como ya os conté, la historia de su evolución en mis manos comienza el 14 de marzo de 2010, cuando me lo entregó Erasmo García después de podar y trasplantar. Entonces hice un diseño que mas o menos he seguido hasta hoy, aunque pensaba que iba a tardar mas tiempo en lograrlo. Realmente, este árbol y el "Jorobao", que llegaron a mis manos en las mismas fechas, han seguido una evolución muy rápida y hoy en día están muy ramificados. No hay secretos, solo un buen plan de cultivo para que estén fuertes y puedan aguantar el ritmo de desfoliados y alambrados a los que los someto.
La imagen anterior corresponde al año 2010, era el 20 de julio y tras la I exposición de la asociación MENESTEO del Puerto de Santa María, en donde tuve el honor de ser el demostrador, ya estaba pensando en plantarlo en esta kurama de María José González. Mi amigo Erasmo me aconséjó que bajara el ápice, y yo, que soy muy obediente cuando un maestro como él me da un consejo, así lo hice:
Año tras año este ullastre ha ido aumentando la ramificación. Hay que reconocer que el calendario que yo aplico no es el mismo que aplican otros cultivadores, pero es que el clima de Cádiz me permite adelantar casi un mes y medio los trabajos que otros hacen, y realmente me funciona. Otros dicen que abuso de los desfoliados, pero si la planta responde bien, ¿por qué no aplicar esta técnica tan efectiva para aumentar la ramificación fina?. Siempre he sido partidario de probar mis propias técnicas, y creo que no me va mal con lo que hago.
Las dos primeras imágenes del cuarteto superior corresponden a final de mayo y primeros de agosto de 2011, y la ramificación fina había aumentado bastante en un solo año. Las dos inferiores corresponden a julio de 2012 y marzo de 2013 antes de realizar el último trabajo de alambrado, tres años justos después de haber caído en mis manos. Creo que las imágenes lo dicen todo.
Los árboles me gusta mostrarlos en todos sus ángulos, y la parte trasera se debe cuidar tanto como la delantera. El mostrar juntos el antes y después de la parte trasera (fotos inferiores) es para que os fijéis que toda la copa está construida con muy pocas ramas, como os conté en la primera entrada del blog dedicada a este ullastre. La rama principal era una rama trasera y la de contrapeso también, pero hay que fijarse bien en el árbol concluido para darse cuenta:
Estas dos fotografías están dedicadas a todos mis amigos de la asociación Menesteo, algunos de los cuales salen en ellas, y sobre todo al alma de la asociación, Rosendo Martínez, el fotógrafo de la izquierda. Un muy buen amigo que siempre está ahí cuando se le necesita.

La vista derecha os dará una idea muy buena de la situación de las masas de verde y de los espacios que se han dejado entre ellas, siempre importantes:
¿Y por qué desfolio en marzo, justo cuando el ullastre está brotando?. Pues muy sencillo, si no lo hiciese no podría alambrar con la precisión que a mi me gusta. En el desfoliado de este acebuche han participado Sergio y Raúl, dos amigos de la asociación que me aguantan todos los sábados. Ellos son testigos de lo entretenido que puede llegar a ser eliminar todas las hojas de un árbol de este tamaño. ¡Y no digamos nada del lento y casi interminable proceso de poner todos los alambres que se necesitan para estructurar bien la ramificación fina!. Mi amigo Sergio estuvo entretenido un par de horas el sábado pasado y le hubiera gustado ayudarme más, pero a los dos les queda una buena faena con la Gárgola. Je, je.
Aquí tenéis un par de imágenes que ilustran la necesidad de seguir poniendo alambres en este estado de formación. Sin ellos no es posible llegar al nivel de estructuración que me gusta dar a las ramas:
Y como postre, meterle mano a este ápice. Podría haberme limitado a podar, pero mi amigo Sergio Escoín, que se va a encargar de seguir cuidando a Menesteo, se merecía que me dejase casi la vista colocando alambre en esta maraña.
Y para terminar, unas cuantas imágenes de detalle para que veáis como se han resuelto las diferentes masas a base de alambre. Aún le queda uno o dos trabajillos mas para terminar de pulirlo, y las imágenes me hacen fijarme en los defectos que se deben subsanar, como que crezca más la segunda rama de la derecha, pero eso ya lo tiene que hacer el nuevo propietario.
La rama del ápice tiene que seguir engordando, ¡pero es que solo tiene 3 años!. Ahora tiene que ir madurando año tras año hasta definir bien todas las masas de verde y que se vean muy compactas. Pinzado, pinzado, pinzado y pinzado.
La segunda rama vista desde atrás tiene que seguir formándose como he formado las anteriores. Todas las nuevas ramas se alambrarán y se posicionarán, y se irá ganando en densidad:
Esta madera muerta y el hueco como un tubo es lo que más me llamó la atención de este ullastre, lo mismo que la corteza de botón, lo que es indicativo de su edad. También la he cepillado y le he aplicado polisulfuro de cal, aunque ya va necesitando poco, tan solo en la zona en contacto con el substrato se pone algo más fea y si es necesario tratarla más a menudo.
Y bueno, con esta fotografía donde podéis apreciar la distribución de las diferente subramas buscando la luz y la de metros de alambre que se han colocado me despido.
Los árboles buenos pasan por muchas manos y este ya ha pasado por tres antes de llegar a Sergio. El recuperador, que no recuerdo quién fue, Erasmo y un servidor. Espero verlo en persona en otra ocasión.
A disfrutarlo, Sergio. Yo he disfrutado de él 3 años y me siento orgulloso, como un padre con sus hijos.
Un saludo.
Juan Antonio Pérez.





