Esta es la historia de una higuera (Ficus carica) de origen mallorquín, que llegó a mis manos en el año 2006, pero que no tenía pensado quedarme. Era de esas plantas que me traigo de Cartagena para mis amigos de Cádiz. Estaban interesados por higueras mallorquinas, y cuando ví esta, que no era muy cara, me decidí a adquirirla por si les gustaba. El 10 de octubre del 2006 estaba así:

Unos pocos detalles de lo que hablo:


Yo no puedo tener en casa una planta sin darle vueltas y vueltas hasta encontrar un diseño que me guste. A esta higuera le ocurrió lo mismo, y como quería disimular los defectos que tenía, primero pensé en inclinar el árbol en la dirección de la fuerte raíz.
Y ya puestos, y aprovechando un tiesto tokoname en cascada que tenía, y que anteriormente había contenido un fenomenal pino silvestre que murió en Cartagena (junto a otros 99 árboles, snif), me puse manos a la obra y podé y alambré las ramas que presentaba para intentar cambiar el diseño:
El 23 de febrero del 2007 lo saqué de su tiesto y lo planté en el tokoname. Tuve que realizar un trabajo a fondo en las raíces del lado izquierdo para dirigirlas hacia abajo, fijándolas con alambres para que no se levantaran, y coloqué una piedra arenisca en ese lado para ayudar a mantenerlas y sujetar algo el substrato en esa zona. Apliqué polisulfuro de cal para evitar que la madera siguiera pudriéndose y a esperar la brotación.
No tenía muy claro en un primer momento con que frente quedarme, y aún hoy sigo con las dudas. En julio, tras eliminar hojas traseras y pinzar las ramas, se dirigen algunas ramas con alambre, bajándolas, y me convence esta posición, aunque no tengo claro si dejar o no una rama que cruza delante del tiesto.
En septiembre del 2007, tras eliminar todas las hojas, un nuevo alambrado me hace ver este frente como atractivo, ya que la conicidad del tronco es buena, y se aprecian los puntos de interés de la madera muerta y los huecos en el tronco.
Ya no la toqué más ese año, y la siguiente imagen que os muestro es de marzo de este 2008. Se había dejado brotar libremente y tocaba aclarar un poco la copa de grandes hojas para que la luz llegue sin problemas al interior. Una imagen desde la parte trasera:y en el alternativo:
Y llega el parón otoñal y empiezan a caerse las hojas. En esta época ya se han formado las yemas de flor, que se aprecian junto a las de hoja, por lo que con toda seguridad tendremos higos en la primavera:
Y de momento, este es el resultado de dos años de trabajo en una higuera que tenía cuerpo de botella y que ahora tiene vocación de semicascada.
De todas formas, me gusta en el tiesto en el que está plantada actualmente, al que le tengo mucho cariño. Hoy le he realizado una fotografía, una vez caídas todas las hojas, y he girado un poco el árbol respecto al frente que mejor movimiento del tronco presenta, y creo que me convence bastante, quitándose un poco el defecto de la rama en cascada, que en esta nueva posición no se viene tanto hacia el frente.
Un saludo.
Juan Antonio.