Hola amigos.
Hoy quiero mostraros como se pueden conseguir maderas muertas interesantes y torsiones llamativas en los romeros partiendo de esquejes obtenidos de la poda de otros romeros. Estamos en crisis y hay que aprovechar todo el material que tenemos a mano para seguir alimentando nuestra afición.
El protagonista principal es un pequeño literati que estoy formando por este procedimiento desde hace un par de años, y como protagonista secundario un romero que he trabajado este puente y que también tiene muchas posibilidades.
Al mame literati lo he puesto este fin de semana en una maceta rota muy bonita que me regaló Erasmo hace años, y que aunque le queda un poco grande, le viene muy bien para seguir formándolo.
El artista secundario es otro esqueje al que llevo tres años engordando y al que había que pegarle una poda drástica para seguir formado el tronco y la madera muerta. Así estaba antes de la poda:
Con las lluvias y la humedad ambiental alta el tronco estaba cubierto de musgo y las ramas comenzaban a emitir raíces aéreas, lo cual es ideal para hacer esquejes que agarren bien en esta época:
Dos ramitas con raicillas en su parte baja preparadas para plantarlas en macetitas de cultivo. A veces las pongo en la misma maceta de la planta madre hasta que terminan de enraizar y luego las separo.
Y la planta madre con las huellas de la poda de tres ramas gruesas. Dejo tocones para mas adelante convertirlos en jines. Los romeros secan las venas que alimentan a las ramas que podamos y serán la causa de que posteriormente se comiencen a formar sharis en el tronco. De momento el movimiento y la conicidad del tronco se van consiguiendo, y para mantener la vida del esqueje, con esos pequeños brotes es suficiente, os lo aseguro.
La vida del protagonista principal comenzó de otra manera, como un esqueje tradicional de unos 20 cm aproximadamente:
Tras limpiar la base de hojas, y dejando siempre el brote terminal, podemos darle algo de forma con alambre. En este estado la lignificación no es grande y siendo cuidadoso podemos dar giros pronunciados:
El corte en doble bisel en la base es importante para aumentar la zona de cambium que está en contacto con el sustrato.
Siempre dejo un trozo de alambre sobresaliendo del esqueje para anclarlo a la maceta, y en este caso he utilizado aluminio, pero me gusta más el cobre, que se ve menos y es mas fuerte, pudiendo usarse menores calibres.
Para mostraros como se colmata la maceta de raíces en un solo año os pongo otro esqueje:
Tras peinar con palillo la cabellera, se recorta dejando un cepellón compacto que asegura el éxito del trasplante en cualquier época en la que exista crecimiento.
Nuestro protagonista principal, tras un año de crecimiento estaba preparado para seguir con su formación, sobre todo limpiando el tronco para descubrir las zonas de madera muerta. Un pequeño instrumento de los que usan los dentistas para eliminar el sarro me sirve de ayuda en esta tarea.
A veces los dejo en el esqueleto, pero es la única manera de dejar libre el tronco para las operaciones de apertura del shari y para facilitar el alambrado, que aquí si ha sido realizado con cobre:
Y tras unos meses y una nueva limpieza de la madera y la vena viva, a crecer en su nuevo tiesto algo más pequeño. Esta es el frente en el que pensé al principio, pero tras valorar el tachiagari me he quedado con el frente de la primera imagen.
Y eso es todo hasta después de Alcobendas. Traeré fotografías del evento para mostraroslas.
Un saludo.
Juan Antonio Pérez.

