Hola amigos bonsainautas.
Tras un pequeño descanso en la actualización del blog por motivos laborales, paso a mostraros los trabajos que he realizado este fin de semana con una madreselva (Lonicera etrusca), que me ha regalado mi buen amigo Rosendo, de procedencia Yamadori de jardín.
La madreselva es un arbusto que tiene la madera más bien blanda, pero que si se encuentra en un terreno fértil, puede crecer bastante. No se los años que llevaba creciendo esta en un jardín, pero por el diámetro del tronco no creo que sean menos de 100 años.
Podéis observar el principal atractivo de esta especie, sus aromáticas flores.

Aquí tenéis el ejemplar en cuestión, antes de realizarle los trabajos en madera que os muestro a continuación. Lleva por lo menos dos años recuperada, si no me equivoco, y había secado muchas de las ramitas que emitió, por lo que lo primero que me propuse fué limpiar la madera y delimitar las venas vivas, procediendo después a transplantarla a un buen substrato de cultivo.

Aquí podéis ver los enormes tocones resultado de la poda previa a la extracción:

En la zona apical había un tirabuzón formado por el entrelazado de dos ramas:

Había bastantes ramitas, pero muchas de ellas muy bajas, que había que eliminar:

Otra vista de un tocón existente en la base:

y el movimiento de las venas que se abrazan:

Un primer trabajo a base de gubia manual y maza, ayudado en determinadas ocasiones por las tenazas partetroncos, deja ver que hay tres venas vivas que se pueden aprovechar para el diseño:
2 comentarios:
Que vision!, buenisimo!!
ME HAN DADO GANAS DE RECUPERAR UNO!
MUY BUENO
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